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21 junio 2011

Experto brasileño da claves para evitar la obesidad infantil

"Cuando me preguntan doctor, ¿qué puedo hacer para ayudar a mi hijo?, mi respuesta es: ayúdate a ti mismo. Adopta un estilo de vida saludable en su casa comiendo frutas, verduras, carnes, pescados, que los niños van aprender hacer lo mismo".

Quien habla es el pediatra brasileño Nataniel Viuniski, especialista en nutrición de la Universidad Federal Federal de Río Grande do Sul (en Brasil), consultor del Ministerio de Educación y Salud de su país y de Herbalife.
Viuniski señala que la medida más práctica para luchar contra la obesidad en los niños es, precisamente, evitar que ocurra. Advierte que los factores de riesgo están latentes incluso desde antes que los bebés nazcan.

"Mujeres que ganen mucho pesos durante el embarazo, o que tienen desnutrición, ya son factores de riesgo para tener niños y personas obesas en el futuro", dice.

"El segundo paso importante para prevenir -agrega el experto- es una maravillosa herramienta que la mamá naturaleza nos ha regalado, y se llama la leche materna. Niños que la reciben exclusivamente los primeros seis meses de vida están protegidos contra la obesidad en la niñez y la vida futura".

Añadió que otro factor que puede aumentar el peso de los menores está relacionado con la calidad del sueño. Entre menos duermen, más chance tienen de desarrollar obesidad. "Nosotros fuertemente recomendamos que los padres saquen las televisiones, juegos de video de las habitaciones", concluyó.

Pero la clave está, insiste Viuniski, en el "estilo de vida, los niños no son responsables del que tienen, lo aprenden de la familia".

Advierte que en los últimos 20 años los cambios de hábitos han incidido en el aumento de peso en los niños de la región. Por lo menos en Brasil, señaló, el 33 por ciento de los menores entre 5 y 14 años tienen sobrepeso.

"Esta es una epidemia, es tal vez el problema de salud pública número uno (...) Quien llega a la adolescencia obeso, tiene 80 por ciento de permanecer obeso en la vida adulta, y ahí aumenta el riesgo para dolencias cardiovasculares, diabetes", subrayó.

El experto recordó que los niños de otras generaciones gastaban gran parte de su tiempo jugando en las calles luego de la escuela corriendo por las calles, montando bicicleta, enfrentándose en partidos de fútbol, saltando la cuerda. "Y hoy día mira que un niño -voy hablar de Brasil pero tengo la certeza de que Colombia no es muy distinto- duerme 7 u 8 horas, pasa 5 horas en la escuela, 4 horas enfrente de la televisión, juegos de video o computadores, 3 o 4 horas comiendo o tomando el baño, y ahí se pasaron 20 horas".

Por eso, recomienda el brasileño, para combatir el sedentarismo es necesario promover el deporte y "limitar el tiempo que pasan frente a las pantallas".


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28 marzo 2011

Cada vez más lejos de la dieta mediterránea

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha presentado los resultados de la primera encuesta nacional de ingesta dietética española. Aunque puede resultar sorprendente, ésta es la primera encuesta que recoge datos de consumo individual, realizada en España y representativa de toda la población del país. Hasta ahora, la información disponible provenía de modelos basados en la evaluación de la cesta de la compra y la comercialización de alimentos, de manera que los datos disponibles no eran muy precisos. Cuáles son los hábitos alimentarios de la población española, qué alimentos ingiere y cuáles son los más consumidos son cuestiones que han encontrado respuesta al analizar los resultados de este estudio.

Los hábitos de la población española

La encuesta, realizada a 3.000 personas de 18 a 64 años, se planteó con el objetivo de determinar cuáles son los patrones de ingesta dietética en la población española, según distintos grupos de edad y género. A partir de estos datos, se puede obtener información tan interesante como la relativa a la ingesta de energía (calorías), macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales), lo cual contribuirá a la evaluación del estado nutricional de los ciudadanos. Además, las respuestas derivadas de la encuesta también pueden utilizarse para estudiar otros muchos factores, como la ingesta de contaminantes y aditivos o el grado de adherencia de la población española a la dieta mediterránea.

Entre los aspectos que analiza la encuesta se valoran los hábitos de vida, donde se engloban varias cuestiones referentes a hábitos alimentarios y de práctica de actividad física. Una de las constataciones derivadas del estudio hace referencia a la vertiente social y gastronómica de las comidas. A los ciudadanos les gusta salir a comer fuera de casa. La mitad de los encuestados come en establecimientos de restauración de 2 a 8 veces al mes y solo el 6,5% de los consultados manifestaron no haber realizado ninguna comida fuera del hogar en el último año.

La mala noticia es que practicar actividad física no apetece tanto como salir a comer. Éste es, sin duda, un dato preocupante: el 46% de los encuestados afirma no realizar ningún tipo de actividad deportiva y camina menos de 30 minutos al día. Una cifra bastante superior refleja el número de personas que dicen haber realizado algún tipo de dieta en fechas recientes: el 22,2% de las mujeres y el 17,5% de los hombres. Un porcentaje parecido consume o ha consumido complementos nutricionales (17,6%).

¿Qué alimentos come la población española?

La encuesta ha evidenciado un dato que se intuía y que no por ello deja de ser relevante: no predomina la dieta mediterránea, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pese a los esfuerzos que se hacen para potenciarla. En atención a esta deficiencia, el dato más destacado en relación a la ingesta de alimentos es el referente al consumo de hortalizas y frutas: menos de la mitad de la población encuestada consume este grupo de alimentos a diario, y la cantidad media de fruta que se ingiere es de 200 gramos al día, una cifra considerablemente inferior a las tres raciones diarias recomendadas. Según la Asociación "5 al día", una ración de frutas equivale a 140-150 gramos en crudo y limpio, por lo que la cantidad diaria que se debe consumir sería de 420-450 gramos. También se constata un consumo insuficiente de otro de los grupos de alimentos de origen vegetal considerados básico dentro del patrón de una dieta equilibrada, el de los denominados farináceos. Pan, patatas, pasta, arroz y otros cereales se consumen por debajo de las 4-6 raciones recomendadas. Los encuestados reflejan una ingesta de 3,3 raciones/día.

Por el contrario, se detecta un exceso en la ingesta de productos cárnicos, que asciende a 164 gramos diarios. Cabe recordar que la recomendación de consumo de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria se sitúa en torno a 40-70 gramos/día (3-4 raciones a la semana, si se considera que una ración equivale a 100-125 gramos).

Pero no todo son malas noticias. La encuesta refleja el consumo adecuado de algunos grupos de alimentos. Es el caso del pescado, con 3,8 raciones/semana (las indicaciones de consumo se sitúan entre 3 y 4) y de las legumbres, que se ingieren de media casi 2 veces por semana. Este perfil de consumo de alimentos tiene una traducción nutricional: la ingesta de unas 2.482 Kcal por persona y día, que provienen de un consumo excesivo de proteínas y grasas y deficitario en hidratos de carbono.


Qué hacer para comer mejor

El trabajo ha puesto de manifiesto datos relativos al consumo de alimentos y de nutrientes que reflejan cómo los españoles se alejan de las recomendaciones de los expertos. Tras el análisis de los resultados derivados del estudio, los autores citan una serie de recomendaciones dirigidas a mejorar la ingesta alimentaria de la población. Para hacer de la dieta una herramienta de promoción de la salud y prevención de enfermedades se necesitan pocos cambios, pero muy necesarios.


  • Más cereales integrales, frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos y aceite de oliva.

  • Reducir el consumo de carnes y de embutidos.

  • Reducir el consumo de azúcares y de bollería.

  • Mantener una adecuada hidratación a partir de agua.

  • Practicar a diario ejercicio físico moderado.

  • Y sobre todo, cada mañana, desayunar correctamente.


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06 mayo 2010

"Póngale color a su dieta", por el Dr. David Heber

El color es la clave de la buena nutrición. Tras haberme dedicado durante más de 20 años a estudiar la relación entre la dieta y la prevención del cáncer, creo que nuestra mala alimentación explica las enfermedades más comunes de hoy, incluidos los males cardiacos, el cáncer y lo que llamo "diabesidad": la creciente epidemia de obesidad y diabetes.

Por asombroso que parezca, comer frutas y verduras a diario no garantiza una ingestión suficiente de nutrientes esenciales, pues las verduras de gran consumo (por ejemplo, la lechuga y las papas fritas), no nutren mucho. Una pista importante: su falta de color. Las frutas y verduras de colores vivos contienen grandes cantidades de fitonutrientes, sustancias vegetales que alimentan y combaten las enfermedades.

Para obtener estas sustancias en cantidad suficiente, basta agregar una porción (una fruta, una taza de jugo, una o dos tazas de verdura) de cada una de las siguientes siete familias de color a una dieta de cereales enteros, proteínas y grasas saludables. No podría ser más fácil.

Al decir de mis pacientes, este régimen por colores no parece una dieta, y aun así es probable que pierda usted algunos kilos, porque las frutas y verduras reemplazan naturalmente los panes y otros bocadillos de gran valor calórico. Así aumentará también su consumo de vitaminas, minerales y fibra.


ROJOS/MORADOS
Estos alimentos contienen antocianinas, poderosos antioxidantes que reducen el riesgo de sufrir afecciones cardiacas y apoplejía al inhibir la formación de coágulos.

Arándano azul - Arándano rojo, fresco o en jalea - Berenjena - Cereza - Ciruela - Ciruela pasa - Col morada - Frambuesa - Fresa - Manzana roja - Pimiento rojo - Uva negra - Vino tinto - Zarzamora


ROJOS
Los alimentos hechos con tomate, aun la salsa picante y la catsup, aportan mucho licopeno, un antioxidante que combate el cáncer. Pruebe también:

Guayaba - Sandía - Pomelo rosa


ANARANJADOS
El betacaroteno de estos alimentos es benéfico para ojos y piel, y reduce el riesgo de contraer algunos tipos de cáncer.

Albaricoque - Calabaza - Boniato - Mango - Melón cantaloup - Zanahoria


AMARILLOS/ANARANJADOS
Estas frutas son ricas en betacriptoxantina, un antioxidante que previene daños a las células.

Melocotón - Naranja - Nectarina - Papaya - Piña - Mandarina - Pomelo


AMARILLOS/VERDES
Más beneficio para la vista: estos alimentos aportan zeaxantina y luteína, que combaten la degeneración macular y las cataratas.

Aguacate - Calabacín, con piel - Guisantes - Col rizada - Judía verde - Espinaca - Kiwi - Lechuga de hoja verde oscuro - Maíz tierno - Melón verde - Pepino, con piel - Pimiento verde o amarillo


VERDES
Contienen isotiocianatos (entre ellos sulforafano e indoles), que estimulan la secreción de enzimas hepáticas anticancerosas.

Acelga - Brócoli - Col - Coles de Bruselas - Coliflor


BLANCOS/VERDES
El ajo y la cebolla contienen alicina, que combate la formación de tumores; los champiñones aportan otras sustancias que previenen enfermedades, y las siguientes verduras son ricas en flavonoides, que previenen los daños a las células:

Alcachofa - Apio - Cebollino - Endibia - Espárrago - Pera - Puerro - Uva blanca


El Dr. Heber está incluido entre Los Mejores Doctores en América. Además de haber escrito más de 70 artículos científi-cos y dos ensayos profesionales, ha escrito libros para el público: “Natural Remedies for a Healthy Heart”, “The Resolution Diet”, “What Color is Your Diet” y “The L.A. Shape Diet”.

Dirige el Instituto Nacional de Salud (National Health Institutes, NIH) y es Director del Centro de Investigación Botánica para Suplementos Dietéticos, el Instituto Nacional del Cáncer (Nacional Cancer Institute; NCI); fundó la Unidad de Investiga-ción Nutricional Clínica y la Beca de Nutrición y Entrenamiento de Obesidad (UCLA).

Las principales investigaciones del Dr. Heber tienen que ver con el tratamiento de la obesidad y la nutrición para la prevención y tratamiento del cáncer. Es el Director del Centro de Nutrición Humana de la Universidad de California en Los Ángeles. Actualmente es el Director de la Junta Asesora Médico-Científica de Herbalife Internacional.




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22 septiembre 2009

La importancia del índice glucémico (IG) en los carbohidratos

Hace no mucho tiempo, los medios informaban de que debíamos reducir el consumo de grasas por razones de salud, por lo tanto, los carbohidratos pasaron a ocupar un primer plano y surgió una nueva tendencia: come menos grasa y carga tu dieta de carbohidratos…

Es posible que los carbohidratos tengan un bajo contenido de grasa, pero come muchos y el exceso se convertirá en grasa. ¡Dado que la mayoría de la gente piensa en los carbohidratos como alimentos a base de féculas, como el pan y la pasta, la nueva tendencia se expandió como la espuma! Afortunadamente, las frutas y las verduras también son carbohidratos, conocidos comúnmente como carbohidratos ‘complejos’. Se trata de los ‘buenos’ porque se digieren lentamente, lo que ayuda a reducir el apetito y mantiene estables los niveles de azúcar en sangre.

Los carbohidratos buenos son fáciles de encontrar – se encuentran en las verduras y frutas frescas llenas de colorido, tales como los pimientos, las zanahorias, los tomates y las espinacas. Ahora centrémonos en la importancia del ‘IG' (índice glucémico).

El IG es un sistema que indica la rapidez con la que un alimento concreto producirá un incremento de los niveles de azúcar en sangre. Un alimento con un alto IG puede producir un rápido incremento del azúcar en sangre, mientras que un alimento con un bajo IG produce un incremento más lento. El IG va de 0 a 100 y utiliza la glucosa pura como punto de referencia con un valor máximo de 100. Ejemplo: un plátano tiene una IG de 62, lo que significa que un plátano incrementa los niveles de azúcar en sangre un 62 por ciento al igual que la glucosa pura.

Los alimentos con puntuaciones inferiores al 55 se clasifican como alimentos con bajo IG, los alimentos entre 55-70 son alimentos con un IG medio y los alimentos con una puntuación superior a 70 son alimentos con alto IG:

IG BAJO: Manzanas (39), naranjas (40), peras (38), soja (15), alubias rojas (29), lentejas (29), gachas (49), pan de centeno integral (41), mazorca de maíz (35), cacahuetes (15)...
IG ALTO: pan blanco (70), pan francés (95), arroz blanco (70), patatas cocidas (85), puré de patatas (90), zanahorias cocidas (85)...

• Los alimentos únicamente aparecen en el IG, si contienen carbohidratos; no se da un valor de IG a la carne, al pollo, a los huevos, al pescado ni al queso.

• Sin embargo, las carnes procesadas como las salchichas pueden incluirse porque contienen harina, que es un carbohidrato.

• El IG bajo puede ayudar a controlar el apetito creando una sensación de saciedad durante más tiempo después de comer, ideal para el control del peso.

• Las grasas y las proteínas hacen que la absorción de los carbohidratos sea más lenta, mientras que el IG de los alimentos puede además verse afectado por el cocinado, procesamiento, la madurez y la variedad, lo que hace que sea difícil clasificar de manera precisa el IG de una comida típica.

• ¡Los alimentos con IG bajo pueden tener un contenido más elevado de calorías, a saber, una taza de judías pintas – aproximadamente 215 calorías, 1/2 taza de cacahuetes – aproximadamente 450 calorías!

• Los alimentos con IG alto son útiles después de hacer ejercicio, cuando las reservas de azúcar en los músculos necesitan ser restituidas rápidamente.

Una comida equilibrada típica debería incluir una mezcla de alimentos – grasas, proteínas y carbohidratos. Al incluir alimentos con IG bajo en cada comida, el organismo tarda más en absorber los carbohidratos, lo que ayuda a hacer que la absorción general sea más lenta y a mantener los niveles de azúcar en sangre entre las comidas.


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