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20 octubre 2010

Encuesta de Herbalife sobre el desayuno infantil: "los niños están comiendo, pero no de la mejor manera"

LOS ANGELES (BUSINESS WIRE). En una encuesta nacional patrocinada por Herbalife (NYSE: HLF), 73 por ciento de padres dijeron que sus hijos comen desayuno en casa todos los días antes de ir a la escuela, mientras que sólo aproximadamente el 5 por ciento de padres informaron que sus hijos nunca comen desayuno. Así que parece que la gente está escuchando el mensaje de que “el desayuno es la comida más importante del día”, por lo menos por parte de los padres de niños que oscilan entre los 6 y 12 años de edad.

“El facilitar tener comidas rápidas y substanciosas en la mañana ayudará a que los chicos formen un hábito permanente de consumir un desayuno saludable”
Eso es una buena noticia, pero lo que los niños están comiendo típicamente es otra historia. La encuesta de más de 1,100 padres de familia en los Estados Unidos, administrada por Synovate e-nation, descubrió que las tres principales opciones de desayuno de los niños consiste de productos de grano refinado como cereales, “waffles” o panqueques, y productos de harina como pan tostado y “bagels”. Menos de la mitad de los encuestados declararon que sus hijos comúnmente comen huevos por la mañana y menos de la mitad (41 por ciento) dijeron que sus hijos comen fruta antes de ir a la escuela.

“De la misma manera que es importante cerciorarse de que los niños desayunen por las mañana, es asegurarse de que éstos consuman una comida bien balanceada antes de ir al colegio”, señaló el Dr. Luigi Gratton, Vicepresidente de Educación sobre Nutrición de Herbalife. “Un desayuno alto en granos refinados y bajo en proteína no será suficiente hasta antes del almuerzo, causando por lo tanto un bajón en energía y un efecto negativo en su desempeño académico”, dijo.

Para mantener los niveles debidos tanto físicos como mentales, los niños requieren un balance de carbohidratos saludables y proteína. Las frutas frescas y granos enteros proveen energía y además ofrecen la fibra que por lo general los chicos carecen. La alta calidad proteica – como leche, leche de soya, yogur, queso cottage y huevos– ayuda a mantener a los niños satisfechos hasta la hora del almuerzo y además ayuda a mantenerlos mentalmente alertos. Asimismo, los productos lácteos proveen calcio altamente necesario y la vitamina D que muchos niños carecen.

Aunque la encuesta descubrió que el número de niños que no toma desayuno es pequeño, esas cifras empiezan a ascender con el crecimiento de los chicos. Cuando los niños entran en la adolescencia, por lo general optan por no desayunar sólo por dormir unos minutos adicionales o están tan limitados de tiempo que optan por comer algo rápido rumbo al colegio.

“El facilitar tener comidas rápidas y substanciosas en la mañana ayudará a que los chicos formen un hábito permanente de consumir un desayuno saludable”, señaló el Dr. Gratton. Llene su refrigerador con cartoncitos prácticos de yogur, fruta fresca, huevos cocidos y tiras de queso, así como llenar la alacena con cereales de granos enteros como avena o trigo triturado, muéstreles como hacer un batido de proteína para tomar mientras se visten y preparan para ir a la escuela.

Vale la pena mencionar que el desayuno no necesariamente tiene que ser comida típica del desayuno. “No existe ningún reglamento que señale que los niños no pueden comer los sobrantes de la noche anterior o un sándwich de pavo como desayuno”, concluyó el Dr. Gratton.

La encuesta fue para la población adulta de los Estados Unidos, administrada por Synovate eNation, del 15-09-2010 al 24-09-2010, margen de error +/- 3 puntos de porcentaje.


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27 junio 2010

Los alimentos saciantes ayudan a controlar el peso

La proteína, la fibra y el contenido en agua de frutas y hortalizas se relaciona con un mayor índice de saciedad que retrasa la sensación de hambre.

Los alimentos saciantes ayudan a perder peso porque calman el apetito y permiten que la persona aguante más horas sin comer. Además de los alimentos que disponen de estas características, como frutas, hortalizas, cremas y caldos de verduras (ricos en agua), en farmacias y tiendas de herbodietética se venden complementos dietéticos con fines saciantes o inhibidores del apetito para quienes siguen dietas de adelgazamiento, aunque no todos resultan tan efectivos como se asegura en los envases.

La saciedad es la sensación subjetiva de plenitud que el individuo siente después de comer, aunque esta impresión no es la misma para todas las personas, ni siquiera tras consumir los mismos alimentos. La composición nutritiva, es decir, el contenido de proteínas, grasas o fibra, así como el modo de elaboración (con más o menos grasa, cocciones más o menos largas) son factores que influyen en la saciedad. Diversos estudios han demostrado que el manejo adecuado de los alimentos que más sacian permite a las personas obesas perder peso sin que lleguen a tener el hambre que sienten al seguir otras dietas.

Índice de saciedad de los alimentos

La capacidad para saciar y calmar el apetito es diferente para los distintos alimentos, incluso, cuando se consume la misma cantidad de calorías. Este aspecto es relevante para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, en particular, para quienes tienen verdaderas dificultades para seguir una dieta de adelgazamiento porque pasan hambre.

Los alimentos más acuosos consiguen una mayor sensación de plenitud pese a aportar pocas calorías

Hace 15 años, Susan Holt y sus colaboradores del Departamento de Bioquímica de la Universidad de Sydney, en Australia, publicaron en "European Journal of Clinical Nutrition" un estudio que informaba de sus investigaciones sobre la capacidad saciante de los alimentos. El desarrollo del estudio fue muy completo y diseñaron un "índice de saciedad" validado para alimentos comunes. Para ello, escogieron 38 porciones equivalentes a 240 calorías de diversos alimentos considerados como los más saciantes y los clasificaron en seis categorías: frutas, productos de panadería, bocadillos, alimentos ricos en carbohidratos, alimentos ricos en proteínas y cereales para el desayuno. Los participantes consumieron los alimentos y las bebidas a placer, sin límite, y anotaron la sensación que tenían después de comer cada 15 minutos y durante dos horas.

La puntuación máxima de la escala era de siete puntos y englobaba las sensaciones desde "extremadamente hambriento" a "extremadamente lleno". El índice de saciedad más alto se vinculó al consumo de patatas cocidas. Por el contrario, el alimento menos saciante, del que los participantes podían comer más cantidad sin sentirse llenos, fue la medialuna, un tipo de bollería industrial.

La proteína, la fibra y el contenido de agua de los alimentos se correlacionaron de forma positiva con un mayor índice de saciedad, mientras que el contenido en grasa se asoció con una menor capacidad para calmar el apetito. El índice de saciedad era mayor para las frutas y menor para los productos de repostería. Los autores comprobaron que raciones de distintos alimentos con las mismas calorías (alimentos isoenergéticos) difieren de manera notable en su capacidad saciante. Este dato es relevante para el planteamiento de dietas, platos, recetas y sugerencias de aperitivos, tanto en la prevención como en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.

Los alimentos más saciantes

El consumo de alimentos más saciantes está relacionado con una disminución de ingesta en la siguiente comida y, por ende, un mayor control de las calorías consumidas. Según los resultados de ésta y de otras investigaciones, la presencia de proteínas, agua y fibra en los alimentos provoca mayor sensación de saciedad, en parte, porque se retarda el vaciado gástrico y la persona goza de la impresión de tener el estómago lleno durante más tiempo.

Los alimentos más acuosos como frutas, hortalizas, cremas y caldos de verduras dan sensación de plenitud porque dan volumen al estómago y, además, tienen una baja densidad energética, ya que al ser tan ricos en agua aportan pocas calorías. La fibra ayuda porque, aunque no se digiere, necesita agua para eliminarse, por lo que proporciona volumen a los residuos en los intestinos y causa en la persona la sensación de estar lleno. Por este motivo, conviene escoger los alimentos integrales.

En términos de alimentos comunes, resulta conveniente consumir, tanto entre horas como en las comidas principales, los alimentos con las características nutritivas mencionadas: ricos en fibra, agua y ricos en proteínas, pero sin exceso de grasa. Calmará más el apetito un bocadillo vegetal de pan integral con queso fresco o magro que un bocadillo de pan blanco con chocolate, aunque las calorías de los dos productos sean las mismas.

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